martes, 19 de mayo de 2015

Cartas de Philip K. Dick al FBI


Philip K. Dick (1928-1982) es autor de una obra amplia e irregular. En ella se reflejan sus desequilibrios psicológicos y emocionales y su tendencia a la paranoia, pero pocos documentos los muestran con tanta claridad como una serie de cartas que remitió al FBI durante los años ’70. El archivo dedicado a Philip Dick se conoció tras una simple solicitud del Acta de Libertad de Información/Acta de Privacidad, y parte de su contenido de más de 30 páginas se ofrece a continuación. Tras estas cartas resumimos algunas otras instancias de la paranoia de Dick que se vincularon con el mundo de la ciencia ficción.



28 de octubre, 1972
Oficina Federal de Investigaciones
Washington, D. C.
Caballeros:

Soy un bien conocido escritor de novelas de ciencia ficción, una de las cuales trata de la Alemania Nazi (se llama EL HOMBRE EN EL CASTILLO, y describe un 'mundo alternativo' en el cual los alemanes y los japoneses ganan la Segunda Guerra Mundial y ocupan los Estados Unidos en forma conjunta). La novela, publicada en 1962 por Putnam & Co., ganó el Premio Hugo a la Mejor Novela del Año y, desde entonces, fue leída ampliamente tanto aquí como en el exterior; por ejemplo, se editó una edición japonesa en Tokio tiene varias ediciones [sic]. Les llamo la atención sobre esto porque hace varios meses se me aproximó un individuo sobre el que tengo razones para creer que pertenece a una organización encubierta envuelta en política, armas ilegales, etc., el cual me presionó para que incluyera información codificada en futuras novelas, 'que serán leídas por las personas apropiadas en ciertos lugares', señaló. Me negué a hacerlo.
La razón por la que me pongo en contacto con ustedes es que me parece que otros escritores de ciencia ficción fueron contactados por miembros de esta organización, obviamente antinorteamericana, y puede que hayan cedido ante las amenazas y declaraciones engañosas que usaron conmigo. En consecuencia, me gustaría ofrecer cualquier tipo de información y ayuda con relación a esto, y solicito que el oficial más cercano tome contacto conmigo tan pronto como sea posible. Resalto la urgencia de esto porque hace tres días me topé con una novela de ciencia ficción de buena distribución que contiene en esencia el material que este individuo me presionó para que codificara. Esa novela es CAMPO DE CONCENTRACIÓN, de Thomas Disch, y fue publicada por Doubleday & Co.
Cordialmente,
Philip K. Dick
3028 Quartz Lane Apt. #2
Fullerton,
Calif 92361.

P. D.: Me gustaría agregar algo: lo que más me alarma es que la organización secreta que se me acercó podría ser neonazi, aunque no se identificó como tal. Mis novelas son extremadamente anti nazis. De este individuo sólo escuché una identificación en código: Solarcon-6.
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4 de nov., 1972
Oficina Federla [sic] de Investigaciones

Señores:
Les remito esta carta a ustedes en lugar de al Inspector Shine, a nombre de quien está dirigida. Me gustaría que la lean junto con la carta que envié a su departamento a comienzos de mes sobre la novela de Thomas Disch CAMPO DE CONCENTRACIÓN; esa novela trata sobre una epidemia imaginaria mencionada en mi carta al Inspector Shine. No sé cuál es la conexión. De todos modos, está claro que podría estar envuelta en una conspiración subversiva.
Cordialmente,
Philip K. Dick
3028 Quartz Lane #3
Fullerton,
Calif 92631

P. D.: El Sargento Keaton del Departamento de Policía de Tiberon, en el Condado Marin, me informó hacia enero de este año que yo podía (creo que es posible que haya dicho ‘debería’) firmar una denuncia de hurto contra Kinchen por el robo de mi pistola calibre 22 de acción simple. Nunca lo hice, en parte por temor a la organización de Kinchen (ver la carta). El Sargento Keaton también me advirtió informalmente que yo “debería salir del Condado Marin por mi propio bien, o probablemente me pegarían un balazo por la espalda una noche cualquiera. O algo aún peor.” No especificó que quería decir con “algo aún peor”. Tomé en cuenta su advertencia y me fui a Canadá, como señalo en la carta. Posiblemente se podría hacer una denuncia por violación de mis derechos civiles, pero creo honestamente que el Sargento Keaton estaba advirtiéndome por mi propio bien, y no se trataba de una velada amenaza de su parte.
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4 de noviembre, 1972
Inspector Shine
Oficina del Comisario del Condado de Marin,
Centro Cívico del Condado de Marin,
San Rafael,
Calif 94903.

Querido Inspector Shine:
Como usted tal vez recuerde, alrededor del 17 de noviembre de 1971, mi casa en el 707 de Hacienda Way, en Santa Venetia, fue saqueada vandálicamente. La última vez que hablé con usted, en febrero de este año, me informó que había suspendido el caso; un hombre llamado Wade (creo que Jerry Wade) fue arrestado con la pistola Ruger calibre 22 que me habían robado durante el saqueo. Permanecí en Canadá y luego en el sur de California y, desde entonces, no estuve al tanto de nada. ¿Se recobró alguna otra de mis pertenencias? ¿Se hicieron más arrestos? ¿Hay algo más que pueda decirme desde entonces?
Mientras yo estaba en Canadá mi casa fue saqueada otra vez, en marzo de este año. No lo supe hasta que el resto de mis cosas llegaron aquí; mi agente inmobiliaria, la señorita Annie Reagan, me las guardó, y por lo menos desapareció una habitación entera de cosas: el dormitorio en el cual estaba ubicado el sistema de control de la alarma contra ladrones, la única habitación que no estaba cubierta por el sensor. Obviamente, las robó alguien que conocía muy bien el funcionamiento del sistema de alarma y cómo evitarlo. Recuerdo que el Inspector Bridges pensaba que el asalto del 17 de noviembre era un trabajo desde adentro, al menos en parte. Creo que el robo del mes de marzo de este año lo prueba. Sólo dos o tres personas, que yo pueda recordar, conocían la disposición del sistema de alarma contra robos. Una era Harold Kinchen, que estaba bajo investigación por la Inteligencia de la Fuerza Aérea en el Campo de Hamilton cuando yo me fui (la investigación la estaba conduciendo el señor Richard Bader; sin embargo, el Sargento Keaton de Tibeon me pidió que me presentara y testimoniara. Tenía que ver con un asalto en el arsenal de Inteligencia de la Fuerza Aérea en Hamilton, en enero, si recuerdo bien, a comienzos de año). Tengo más razones ahora que entonces para pensar que Kinchen y la organización secreta extralegal a la que pertenece están relacionados con ambos robos a mi casa, aunque la evidencia parece dirigirse más hacia Las Panteras como Wade. Digo esto porque en el Condado de Orange, donde vivo ahora, me enteré algunas cosas acerca de las milicias ilegales de derecha de esta zona: me dijeron confidencialmente que, de acuerdo con mi descripción de los hechos que rodearon el robo de noviembre de mi casa, los métodos que usaron, las actividades de Harry Kinchen en particular, les sonaba como su contraparte de allí, y posiblemente incluso fuera un grupo neonazi. De forma accidental recientemente obtuve nueva información sobre los socios de Kinchen, y la teoría de la organización neonazi parece tomar más fuerza. En este caso, el robo de noviembre fue político en su naturaleza, y en verdad algo más que un robo. He pensado en todo esto durante algún tiempo, pero hasta ahora no tuve ningún motivo para estar seguro.
Con relación al motivo del asalto no estoy seguro en lo más mínimo. Posiblemente tuviera que ver con mis novelas publicadas, una de las cuales es sobre la Alemania Nazi —es extremadamente antinazi—, y circuló ampliamente. En realidad sé que Harry Kinchen y los parientes japoneses que tiene a través de su esposa Susan la habían leído. La suegra de Kinchen, que nació en Japón, Toni Adams, leyó la novela en una edición japonesa. Más allá de toda duda, Kinchen es un ardiente nazi entrenado en el uso de armas, explosivos, intercepción de llamadas, química, psicología, toxinas y venenos, electrónica, reparación de automóviles, sabotaje, manufactura de narcóticos. Por supuesto que el señor Bader estaba al tanto de esto. Lo que yo no le dije a nadie, porque temía por mi vida, es el hecho de que Kinchen ejercía una presión coercitiva sobre mí, tanto física como psicológica, para que introdujera información secreta codificada en mis futuros escritos 'que serán leídas por las personas apropiadas en ciertos lugares', como me señaló, queriendo decir así miembros de su organización subversiva. Como yo le dije en noviembre, accidentalmente respondió a un llamado telefónico mío con una contraseña codificada. Más tarde me admitió que pertenecía a una organización secreta 'a lo ancho del mundo' y me contó algunos detalles.
La información codificada que Kinchen quería que yo pusiera en mis novelas (a lo que por supuesto rehusé, y luego volé a Canadá) tenía que ver con una supuesta nueva cepa de sífilis que se extiende por los Estados Unidos, y que se ha mantenido en secreto por las autoridades; no se puede curar, destruye el cerebro, y es de actuar lento. La enfermedad, afirmó Kinchen, traída deliberadamente de Asia por agentes del enemigo (sin especificar), es en realidad un arma de la Tercera Guerra mundial, que ya ha comenzando, y está siendo usada contra nosotros.
Mi editor en Paris, un amigo cercano, me ratificó en una reciente discusión confidencial mi convicción de que esta 'información' codificada, indudablemente espuria, provocaría un desastre para este país si llegara a imprimirse. Estos neonazis o lo que sean descifrarán su propio código y harán pública la información falsa, generando así histeria y pánico masivos. Por supuesto, no existe semejante epidemia, a pesar de los rumores que escuchamos de los soldados que regresan de Vietnam. Me puse en contacto con el F. B. I. por consejo de mi amigo el editor, pero pensé que debería ponerme en contacto también con usted. Puede querer transmitirle al señor Bader esta información acerca de la revelación codificada en las novelas.
Quedo a la espera, entonces, de noticias de su parte. Gracias.
Cordialmente,
Philip K. Dick
3028 Quartz Lane #3
Fullerton,
Calif 92361.

P. D.: Harold Kinchen me presentó a un individuo que me pidió que escribiera para sus publicaciones pornográficas underground, a lo que me negué. Por accidente recientemente di con este hombre, 'Doc' Stanley, de Corte Madera, 'un estudiante de las conferencias de Hitler durante sus días en la Universidad de Chicago, que invocaba su doctrina y se la leía a la gente.' Ni Stanley ni Kinchen me mencionaron esto.
PKD


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De un memorando interno del FBI fechado el 21/11/72
“DICK dice que [Kinchen] lo llamó por teléfono en una ocasión. Cuando DICK inmediatamente volvió a discar el teléfono [de Kinchen] después de terminar el llamado, DICK dijo que pensó que [Kinchen] le dio el nombre en código de 'Solarcon 6'. Dijo que no estaba seguro de lo que había dicho y que no sabía por qué le había dado semejante nombre en código. [Kinchen] afirmó que era miembro de una 'organización mundial de la salud secreta' que estaba rastreando el origen de la epidemia, una supuesta nueva cepa de sífilis que se está extendiendo por los Estados Unidos, que provoca una muerte rápida. [Kinchen] afirmó que la epidemia era el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, que DICK no tenía mucho tiempo de vida, y que él quería que DICK pusiera nombres codificados en ciencia ficción en sus futuras novelas de ciencia ficción. [Kinchen]también le dijo a DICK que si DICK moría, ‘ellos’ continuarían sus novelas y allí pondrían nombres codificados. DICK dijo que él no sabía a quien se estaba refiriendo [Kinchen] con ‘ellos’ o cuál era el propósito de los nombres codificados. Creía que [Kinchen] probablemente había leído una novela de ciencia ficción, ‘Campo de concentración’, cuya trama trata sobre una epidemia...”
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15 de agosto, 1975
OFICINA FEDERAL DE INVESTIGACIONES
Washington, D.C.

Estimados Señores:
Bajo el Acta de Libertad de Información, me gustaría solicitar una copia de cualquier archivo que puedan tener sobre mí.
Esta es la información necesaria para que puedan identificarme con precisión:
PHILIP KINDRED DICK. Nacimiento: 16 de diciembre de 1928, en Chicago, Ill. Número de acta de nacimiento 56957. Nombre del padre: Joseph Edgar Dick. Nombre de soltera de la madre: Dorothy Grant Kindred. Asistió a la Bruce Tatlock School en Berkeley, California (preescolar); se mudó luego a Washington, D.C., asistiendo a la Friends' School y la John Eaton School. Regresó a California, asistiendo a la Hillside Grammar School, luego a la Oxford Grammar School donde se graduó. Asistió a la Garfield Junior High School, también en Berkeley; graduándose. Luego a la Berkeley High, de la cual es graduado. Asistió a la University of California durante sólo dos meses. LEGAJO MILITAR: se lo convocó para permanecer bajo Servicio Militar hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial en una junta local de reclutamiento en Berkeley, pero no fue llamado hasta la Guerra de Corea. Fue rechazado para el servicio militar debido a su hipertensión
En los años ’50, dos agentes del FBI, George Scruggs y George Smith, me contactaron en relación con mi esposa de entonces, Kleo Apostolides Dick. Más tarde, George Smith dirigió la rama de Oakland de la Oficina. Me volví a casar con Anne Williams Rubenstein a fines de los ’50, en el Condado Marin. Luego me casé otra vez a mediados de los ’60 con Nancy Hackett. Ahora estoy casado con Tessa Busby Dick (Leslie Busby). Una hija con Anne llamada Laura. Una niña con Nancy llamada Isolde Freya. Un niño con Tessa: Christopher. La dirección en Berkeley a comienzos de los ’50 cuando me contactaron Scruggs y Smith: 1126 Francisco Street. Domicilios posteriores: PO.Box 176, Point Reyes Station, California. 707 Hacienda Way, Condado Marin, California. 3028 Quartz Lane, Fullerton, California. 1405 Cameo Lane, Fullerton, California. El domicilio actual está más abajo. En 3028 Quartz Lane, Fullerton, California, fui visitado, a mi pedido, por un agente del FBI llamado Payne.

Soy novelista de profesión, habiendo publicado alrededor de 35 novelas y 125 cuentos. Mi novela más conocida es EL HOMBRE EN EL CASTILLO, por la que recibí el premio internacional Hugo en 1963.
Les quedo agradecido, y espero tener noticias de ustedes.
Cordialmente,
 

Philip K. Dick
2461 Santa Ysabel
Fullerton, Calif 92631

Los contactos de Dick con el FBI tuvieron lugar, inicialmente, alrededor de 1953. En plena furia maccarthista, dos agentes de la Oficina lo contactaron junto a su esposa de entonces, Kleo, ambos estudiantes de la University of Mexico, para que espiaran a sus compañeros. Ambos se negaron.
            Esto, por supuesto, no fue un factor menor en el desarrollo posterior de su paranoia, acrecentada por la intercepción, por parte de la CIA, de una carta que había escrito a un científico ruso. El archivo Dick en el FBI no fue iniciado por sus denuncias sino que ya existía por su oposición a la Guerra de Vietnam, contra la que firmó algunas solicitadas.
            Pero para principios de los ’70 Dick sufría alucinaciones, veía una luz rosa que lo iluminaba todo y escuchaba voces, probablemente producto de su adicción descontrolada a las anfetaminas y otras drogas. Esto probablemente explique su conducta errática: un día después de escribirle al FBI denunciando Campo de concentración, el 29 de octubre de 1972, le escribió al mismo Disch elogiando ampliamente la novela. Dick mantuvo una buena impresión sobre el libro a lo largo de sus últimos años. En una entrevista realizada por Mike Hodell a fines de su vida, Dick afirma: “Tom Disch, por ejemplo, escribió Campo de concentración, la que siempre pensé que era una de las mejores novelas de ciencia ficción jamás escritas. Allí todo el mundo se vuelve un genio si se pesca la sífilis, y siempre quise preguntarle a Tom de dónde había sacado la idea de que contraer sífilis te hacía brillante. Casualmente se enteró, me dijo, de que Thomas Mann tenía sífilis... en realidad sífilis terciaria, y cuanto más se le quemaba el cerebro más brillante era. Así que Campo de concentración postula que la sífilis acelera los procesos mentales.”
            El episodio paranoico relacionado con Campo de concentración no fue el único que involucró a la comunidad de la ciencia ficción. Hacia fines de 1972, según Jeet Heer[1], Stanislav Lem ya entonces un autor reconocido, le solicitó a Dick autorización para publicar Ubik en polaco. Lem era un gran admirador de la obra de Dick, a quién consideraba el único contemporáneo de valía en el campo de la ciencia ficción[2]. Pero por las restricciones de intercambio monetario que existían entre el bloque oriental y el bloque occidental, Dick no pudo cobrar los derechos de publicación y acusó a Lem de fraude. Hasta aquí, sin embargo, no se puede decir que esto implique un episodio paranoico porque suena lógico que el autor de Ubik reclamara sus regalías.
            La obra de Dick había comenzado a atraer la atención de la crítica académica en los Estados Unidos y Francia, en particular la crítica marxista. En 1974 fue visitado por un reducido grupo de críticos entre los que se contaban el francés Richard Pinhas y Peter Fitting; además, había tenido contactos con Darko Suvin, un yugoslavo residente en Canadá, y el austríaco Franz Rottensteiner, agente de Lem. Cualquier cosa le venía bien a Dick para desarrollar un esquema de persecución, incluso una carta de un aficionado de Estonia, entonces la Unión Soviética, que había leído su obra en polaco. Dick llegó rápidamente a una conclusión: Lem era un agente de la KGB al mando de una amplia organización que incluía a Suvin, Rottensteiner y Fitting, todos nacidos fuera de los Estados Unidos, bajo una ‘cadena de comandos a la orden de Lem en Cracovia, Polonia, un funcionario del partido totalitario’. La intención del grupo del Partido de la Cortina de Hierro era ‘obtener monopólicas posiciones de poder desde las cuales pudieran controlar la opinión a través de ensayos crítico y pedagógicos, convirtiéndose en una amenaza a todo el campo de la ciencia ficción y su libre intercambio de ideas”. Según afirmaba, su vida estaba en peligro y Lem y su conspiración planeaban secuestrarlo y lavarle el cerebro.
            El FBI ya estaba curado de espanto con Dick y no hizo caso a las nuevas cartas del escritor, respondiendo sólo con notas de agradecimiento. Pero de darle la razón a Dick, el FBI hubiera llevado adelante una investigación que hubiese estremecido hasta los cimientos el mundo de la ciencia ficción de los años ’70.
Publicado en Cuásar 33

[1] Parte de la información de estas notas fue tomada de “Marsist literary critics are follow me!: how Philip K. Dick betrayed his academic admirers to the FBI”, en Lingua franca: the review of academic life. vol. 11, nº 4 (may-jun 2001)
[2] Ver “Philip K. Dick: un visionario entre charlatanes”. En: El Péndulo 15 (mayo 1987) Buenos Aires

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